




La firma de Alexander McQeen nos presena una linea de ropa bastante peculiar, constantemente las personas ven el futuro como algo frío y aséptico. Si vemos a Chanel o a Balenciaga, que querian mostrar en sus propuestas un estilo Sci-Fi optabando por siluetas armadas, cortes de arista, abrigos cocoon y jerséis con musculadas mangas dolman que restaban feminidad a la silueta de la mujer.
Sin embargo, Sarah Burton nos ha mostrado una vision diferente de lo que sería el futuro, ella piensa que el futuro puede ser optimista, suave y etéreo. "Quería ligereza y movimiento, la sensación de que los vestidos se deshacían al caminar" explica Sarah Burton a Style.com. Su intención no era otra que la de dar "un paso hacia delante" en su cruzada para plantear una positiva generación venidera.
Así, un regimiento de capas de organza en malva y rosa palo, el pelo rizado de las cabras de Mongolia y las suaves plumas de avestruz le sirven como punto de partida para dar lugar a increíbles vestidos fluffy, la mayor parte de ellos a media rodilla, donde la explosión de volumen se contiene en la cintura a través de cinturones grandes cinturones metalizados a modo de rosetón. Se trata de proponer una alternativa a la silueta longilínea reinante para presentar diseños en corto más concretos. La volatilidad de la colección llega al calzado con sandalias y botines con plataformas suspendidas que dejan el talón en el aire. Todo un desafío a las leyes de la gravedad.
Por Pedro Zozaya
Extraido de: www.vogue.es














